Páginas

Una historia de princesas


No, no y no. Me niego a seguir siendo una princesa de cuentos. No quiero más vestidos rosas ni zapatos de tacón, ni príncipes azules que destiñan, ni esperar encerrada en una torre a que vengan a rescatarme mientras charlo con mi espejo mágico chivato. Yo lo que quiero es irme al mundo real con mis amigas Bella y Griselda. ¿Os venís conmigo? ¿Queréis formar parte de nuestro sindicato de princesas indignadas?

 SINDICATO DE PRINCESAS INDIGNADAS.


Princesas del mundo: uníos. Las princesas de cuentos, cansadas que los escritores y dibujantes controlen nuestras vidas, declaramos:
  1. No a los príncipes azules impuestos. Queremos decidir con quién casarnos, aunque no sea rico ni guapo. Incluso tener nuestro derecho a no casarnos.
  2. Tenemos derecho a ser vegetarianas. Basta ya de tantas perdices y finales felices. Aunque hay que tener cuidado con las manzanas envenenadas.
  3. No a los vestidos horteras. Queremos usar Converse y vaqueros. ¡Antes cómoda que princesa!
  4. Tareas domésticas compartidas: donde hay siete enanos no tiene por qué limpiar sólo la princesa.
  5. Hay que modernizar los tiempos. ¡Basta ya de ruecas y trapos mojados! ¡Quiero una maquina de coser y una fregona!... ¡Y un príncipe que los use!
  6. Tenemos derecho a enamorarnos de quien queramos, independientemente de su sexo o color.
  7. Tenemos derecho a ser feas y a andar despeinadas.
  8. Queremos tener una madre que nos quiera. No más madrastras que nos esclavicen, envenenen o encierren.
  9. Tenemos derecho a trabajar fuera de casa. No más sacar brillos a zapatos de cristal que acaban perdiéndose ni quedarse dormida hilando.
  10. Queremos ser dueñas de nuestro destino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario